Wednesday, July 13, 2011

TERATOLOGIA PAPAL PARTE I

Nota del coleccionista: La iglesia católica ha sido parte fundamental de la historia de la humanidad desde hace unos 1500 años, antes de que el emperador Constantino la convirtiera en la iglesia oficial del imperio y la cambiara casi por completo, la cristiandad no era más que una forma reformada de judaísmo que pensaba  que ya habían sido visitados por el Mesías.

De las instituciones y reformas que trajo Constantino, la figura del papa ha sido de lejos la más interesante.  Según la Iglesia Católica, el primer papa fue el mismo Pedro el Apóstol, pero en realidad la lista de los primeros papas son simplemente nombres (algunos de dudosa existencia) de los sacerdotes principales de la ciudad de Roma siendo Melquiades el verdadero primer papa con autoridad sobre toda la iglesia.

Los papas a lo largo de la historia han sido líderes espirituales, políticos, gobernantes, guerreros., jueces supremos, creadores y destructores de imperios, guardianes y destructores de la cultura, generadores de patrones de comportamiento, etc. Tanto poder y autoridad los han convertido en fuente inagotable de teratología, algunas de las historias de las que hablaremos hoy son ampliamente conocidas por todos, otras tal vez los sorprendan. Las historias son tantas que me vi en la obligación de partir este articulo en dos entregas.  Bienvenidos pues, al fascinante mundo de la teratología papal.

¿ESTUVO PEDRO ALGUNA VEZ EN ROMA?  (0-64DC)

La iglesia católica considera al apóstol Pedro como fundador de la iglesia en Roma, lugar donde moriría como mártir a manos de los soldados romanos al servicio del emperador Nerón. La iglesia protestante por su lado, afirma que Pedro jamás pisó suelo romano dedicando su vida a establecer la gran iglesia de Jerusalén, mientras que los territorios “gentiles” fueron responsabilidad del apóstol Pablo.

Este hecho que parece insignificante ante los ojos modernos, tenía una profunda importancia en la época, pues sin la presencia de un apóstol de la altura de Pedro en  Roma, los argumentos para declarar a Roma como ciudad santa y capital de la cristiandad en lugar de Jerusalén  hubieran sido extremadamente endebles.
La historia tal y como la conocemos hoy arroja argumentos en ambas orillas, por un lado, la Biblia, máxima autoridad literaria de la iglesia, no hace mención alguna de donde y como murió Pedro, ni de si fue o no a Roma (la iglesia católica debe pegarse de oscuros pasajes y aducir simbolismo para encontrar supuestas pruebas en las sagradas escrituras).  De otro lado, teniendo Roma una de las mayores colonias judías de la época, parece bastante improbable que los apóstoles principales, que habían viajado por toda el Asia menor, no hayan pisado nunca la capital del imperio.

Y aunque las pruebas son pocas y débiles, tampoco es descabellada la idea de Pedro muriendo en Roma pues apenas 60 años después del hecho, los escritos de la época casi que por unanimidad situaban la muerte de Pedro en el monte Vaticano, lugar que usaba Nerón para sacrificar presos políticos durante el circo romano.  Pero contrario a la creencia católica, es bastante improbable que Pedro haya sido en algún momento algo más que un simple visitante en Roma, mucho menos el sumo pontífice de la ciudad imperial.
Pero existe una alternativa teratológica (por lo tanto cierta en lo que concierne a este blog) a esta controversia, que si hubo un Pedro que  llego a Roma a hacerse cargo y modificar la incipiente iglesia cristiana que había en el lugar, pero que este Pedro no era nuestro Pedro, todo lo contrario, era uno de los peores enemigos de nuestro Pedro, Simón el Mago.

Simón el Mago era un líder religioso y hechicero  contemporáneo de Pedro y de Pablo.  Según la biblia Simón predicaba en Samaria donde engañaba a la gente con sus trucos de magia. Cuando llegó Felipe  predicando el evangelio, Simón, viendo la fuerza y el atractivo que tenían aquellas creencias en la gente, decidió convertirse por conveniencia en  cristiano. Un día viendo a Pedro obrar milagros, Simón le ofreció dinero a cambio de que él le enseñara los secretos de ese poder mágico.  Pedro inmediatamente lo expulsó de la iglesia y desde eso al pecado de tratar de ganar favores divinos con dinero se le llamo Simonía.

Pero Simón (que compartía el mismo nombre de Pedro, que originalmente también era Simón) , en vez de quedarse de brazos cruzados viajó a Roma donde se hizo pasar por Pedro usando sus trucos de magia que le permitían levitar.  Pedro, de hecho, llega a Roma porque le llegó información de lo que allí pasaba  y trató de detener el daño que Simón había hecho a la iglesia de Roma.

Simón al ver a Pedro en Roma lo delata ante las autoridades pero estas  deciden apresarlos a ambos. Próximos a morir ejecutados, Simón intenta escapar levitando  pero cuando ya se encontraba a una altura razonable sobre el suelo, Pedro pronuncia una oración que rompe el hechizo y hace que Simón caiga sobre su cabeza y muera, Pedro es ejecutado como un mártir poco tiempo después. Pero el daño ya estaba hecho, la corrupción de la iglesia romana que había sembrado Simón el mago la persigue hasta nuestros días.

LA PAPISA JUANA (835-850 DC Aprox)

La leyenda cuenta que un monje alemán tuvo una hija con una prostituta, habiéndole tomado mucho cariño, decidió llevársela a Inglaterra a donde iba a ir como misionero. Para poderla llevar la vistió como un niño y la hizo pasar como un joven aprendiz de monje.  Allí, la niña aprendió  a leer y escribir y recibió una instrucción que estaba completamente prohibida para mujeres de la época.

Ella decidió continuar con su carrera eclesiástica disfrazada de hombre bajo el nombre de Juan el Inglés. De gran inteligencia y sabiduría, Juan pronto visito Roma y la corte del rey Carlos el Calvo. En Roma, el papa  León IV lo conoce y lo nombra su secretario privado donde crece en sabiduría e influencia.

Al morir León, Juan es nombrado papa bajo el nombre de Juan VIII y ejerce el papado por un poco más de dos años. La leyenda dice que en esos tiempos, la papisa Juana tuvo varios amantes, uno de los cuales la dejó en embarazo.

El papado de Juana llegó a su fin cuando, sin estar segura de cuánto tiempo llevaba de embarazo, empezó a tener contracciones en medio de una procesión y fue rápidamente llevada a un callejón donde dio a luz. Alagunas versiones dicen que fue asesinada en el acto al dar a luz, mientras otras dicen que paso el resto de sus días en las mazmorras.

La iglesia entonces se apresuro a borrar todo rastro de Juana sacándola del Líber Pontificalis y modificando las fechas de coronación del siguiente papa. El callejón donde la papisa tuvo el bebe fue evitado en lo sucesivo por todos los papas y se puede visitar incluso hoy.

Desde ese día la silla de coronación papal tenía un hueco en el centro donde un cardenal era encargado de palpar para cerciorarse de que el papa fuerza en realidad un hombre, pronunciando la frase Duos habet et bene pendentes (Tiene dos, y cuelgan bien).

Años después, Pedro Hispano, quién pasaría a la historia como el único papa portugués,  encontró en los archivos vaticanos una versión antigua del Liber Pontificalis en el que aun se hablaba de Juan el inglés. Al darse cuenta de la existencia de dos papas de nombre Juan VIII, Pedro decide corregir el error haciéndose llamar papa Juan  XXI, por lo que oficialmente, nunca existió un papa Juan XX.

ESTEBAN VI Y SERGIO III EL SINODO CADAVERICO  (850-911 DC)

Formoso llegó a ser obispo de Porto en una época de total inestabilidad en la península Italiana. La lucha de poder entre el naciente Sacro Santo Imperio Romano y las poderosas familias Italianas  se tradujo en una sucesión de más de 25 papas y 20 antipapas en un periodo de menos de 100 años.  La mayoría de los papas duraban poco tiempo y morían en circunstancias extrañas.

Formoso tuvo varias peregrinaciones  como misionero a Bulgaria donde la gente se encantó tanto con el carisma del obispo que comenzaron a pedirle a Roma que  lo nombraran obispo en Bulgaria en vez de Portugal. Pero dejar abandonado una diócesis para ir a otra era algo expresamente prohibido en el segundo concilio de Nicea, por lo que la petición de los búlgaros cayó muy mal en oídos del papa Juan VIII quien inmediatamente lo citó a Roma.

Lo que ocurrió con Formoso en Roma  es un misterio, lo cierto es que una noche intentó escapar de la ciudad en la noche pero fue apresado y llevado ante el papa Juan VIII quien formalmente lo acusó de lavarle el cerebro a los búlgaros, intentar abandonar su diócesis en Porto e intentar usurparle el papado al mismo Juan. En un concilio armado a última hora, Formoso fue encontrado culpable y excomulgado de la iglesia.

Cinco años después el papa Juan VIII muere y con él los problemas para Formoso, a quien se le permitió retornar a Porto como obispo y nueve años mas tarde ser nombrado él mismo sumo pontífice.

La corona del sacro santo imperio romano era disputada por dos facciones, por un lado Arnulfo de Carintia y por el otro Guido III. Guido había sido coronado emperador por un papa anterior y Formoso coronó al hijo de Guido, Lamberto, co-emperador. Pero Formoso entró en pánico cuando vio la forma como Lamberto y Guido habían tratado al clero Bizantino, y temiendo que la agarraran ahora contra el papado, envió emisarios a pedir ayuda a Arnulfo para que liberara Italia de Guido y Lamberto y a cambio lo coronaria emperador.

Arnulfo le hizo caso a Formoso e invadió Roma donde fue coronado emperador del sacro santo Imperio Romano, pero poco tiempo después enfermó y abandonó Italia que fue retomada rápidamente por Lamberto y su madre, la despiadada  Ageltruda. Pero justo antes de que Lamberto pudiera  vengarse, Formoso y Arnulfo mueren casi con un mes de diferencia. A Formoso lo sucedió Bonifacio VI quien no duró ni quince días y murió de muerte “natural”. Conveniente muerte que permitió la llegada de un papa amigo de Lamberto, Esteban VI.

Y aquí es donde empieza la parte teratológica del asunto, Esteban VI no se quería quedar con las ganas de enjuiciar a Formoso, y en un acto que pasaría a la historia ordenó que desenterraran el cadáver de Formoso, lo vistieran con el atuendo papal y lo sentaran en el trono para luego en un concilio hacerle un juicio.


Según las notas del concilio, Esteban acusó a Formoso de abandonar la diócesis de Porto, usurpar el papado y nombrar obispos de forma ilegal. Al pedirle al cadáver que se defendiera de estas acusaciones solo se recibió un silencio sepulcral que significaba claramente que el acusado era culpable. El que calla otorga.

 Al final, Formoso fue  encontrado culpable, las vestiduras papales fueron arrancadas y se le pusieron vestiduras laicas en su lugar y los tres dedos centrales de la mano derecha  (los de bendecir en esa época) fueron arrancados, todos sus decretos y designaciones anuladas (incluyendo la del propio Esteban quien había sido nombrado obispo por Formoso). Su cadáver  fue enterrado sin honores y lejos del vaticano.

Este acto, que pasaría a la historia como el sínodo cadavérico, provocó  la ira del pueblo romano quien tenía  a Formoso en alta estima, lo que provoco o una revuelta que terminó en el arresto de Esteban VI y su posterior ejecución en la horca. Lamberto y Ageltruda, quienes seguramente habían tenido mucho que ver con el juicio, al ver la reacción del pueblo se lavaron las manos y salieron a condenar públicamente a Esteban por lo sucedido.

Pero la cosa no terminaría allí, años después de la muerte  de Esteban  se corona como papa Sergio III quien también era enemigo acérrimo de Formoso, este aun siendo cardenal pone en la tumba de Esteban un epitafio donde culpa a Formoso por la muerte de Esteban y lo condena de manera reiterada.

Cierto día, Sergio se entera que ciudadanos romanos peregrinan a la tumba del difunto Formoso para rendirle culto y monta en cólera. Ordena  por segunda vez desenterrar  a Formoso, y aunque esta vez no le hace juicio público, lo manda a decapitar, quemarlo y luego arrastrar su cuerpo por toda Roma para finalmente echar sus restos en el rio Tiber.

Sergio III además tiene dos  records teratológicos en su haber, pues ha sido el único papa que públicamente ordeno ejecutar otro papa y además es el único papa que es papá de un papa, pues con su meretriz tuvo a quien eventualmente seria Juan XI.  Sergio además sería el primer papa de la época conocida como la Pornocracia, en la que su amante Marozia y la mama de esta Teodora, manejaron los destinos del papado por más de 30 años

JUAN XII EL PAPA PAGANO (937-965 DC)

El último de los papas de la pornocracia, Juan XII fue nieto de Marozia y por lo tanto sobrino del papa Juan IX. Su padre Alberico II, hizo jurar a los cardenales que su hijo iba a ser elegido papa a la mayor brevedad. Por lo que Juan llegó  a la silla papal a la edad de 18 años.

Del buen Juan se dicen muchas cosas, se dice que era pederasta y que a uno de sus amantes, de apenas 10 años,  lo nombro obispo. Que tenia gran cantidad de amantes incluyendo varias que compartía con su padre. Que el palacio de Letrán durante su pontificado era frecuentado por prostitutas, una de ellas incluso vivía en el palacio con él  y las orgias estaban a la orden del día. También se le acusa de asesinar varios cardenales, a uno de los cuales lo castró previamente

 Muchos bajo la gravedad de juramento también afirmaban que l papa Juan era en realidad pagano, que no hacia la señal de la cruz y no asistía a misas que no fueran dadas por él. Que varios lo habían visto jugar dados pidiéndole fortuna a Venus y Júpiter y brindando a favor del diablo. De ordenar diáconos en un establo y salir a cazar continuamente. 

En fin, todo un portento teratológico.

 BENEDICTO IX EL PAPA QUE VENDIO EL PAPADO (1013-1054 DC

Esta joya de papa, sobrino de dos papas e hijo del un poderoso conde Italiano, tiene varios records difíciles de superar en su haber haciéndolo uno de los finalistas a papa mas teratológicos de la historia.

Benedicto IX ha sido el papa más joven e la historia.  Salvo el pertenecer  a la familia más poderosa del momento en Italia,  tenía pocos pergaminos  para ser papa, posición a la que llegó cuando tenía 18 años según documentos oficiales (aunque otros documentos afirman que apenas tenía 11  o 12 años y que se le registraron 18 para poderlo ordenar).

Benedicto además, pasa a la historia como el primer papa  con tendencias abiertamente bisexuales. Las orgias que organizaba en el Palacio de Letrán eran famosas en toda Italia, e historiadores como el papa  Víctor III le atribuyen gran cantidad de violaciones, asesinatos y excesos.

El buen Benedicto también tiene el record de haber sido el primer papa de la historia en haber vendido su papado no solo una sino dos veces, y el de haber sido el único papa que ha ocupado el trono en tres periodos diferentes no consecutivos. La primera vez que vendió el papado, lo hizo presionado por sus opositores diez años después de haber sido elegido papa y prefirió recibir una suma de dinero y retirarse voluntariamente y no salir “a la manera papal de la época” dejándole el puesto al papa Silvestre III,  pero con la ayuda de su poderosa familia regresó a Roma y retomó su papado..

Un mes después de retomar su papado, dicen las malas lenguas que Benedicto se enamoró y entonces decidió vender su puesto por segunda vez, esta a vez a su padrino quien sería nombrado como el papa Gregorio VI. Pero poco tiempo después Benedicto vuelve a arrepentirse y vuelve a Roma para quitarle el puesto a su padrino. Es nombrado de nuevo papa por tercera vez y duraría en el puesto un año hasta que el rey Enrique III lo obliga a él, a su padrino y a Silvestre III que aun reclamaba su puesto, a renunciar al papado y nombró como papa a Clemente II.

Benedicto intentaría volver por años a su puesto hasta que finalmente desapareció en la oscuridad de la historia, nadie sabe cómo y donde murió ni qué tipo de vida llevó después de ser papa. Lo que si sabemos es que sus actos fueron suficientes para que le enciclopedia católica lo tilde como “una desgracia para la Silla de Pedro

LOS PAPA BORGIA (1378-1503 DC)

Borgia ha pasado a la historia como un apellido maldito para el papado, sinónimo de maldad, pero en realidad solo hubo dos papas Borgia y solo uno de ellos es el directo responsable de la fama, aunque ambos tienen episodios teratológicos en su haber.

Alfonso Borgia dedicó su vida a la academia, enseñando leyes en la Universidad de Lleida  y como embajador y mediador del reino de Aragón, Sus dotes diplomáticas permitieron que el rey Alfonso V se reconciliara  con el papado. Años después llegaría el mismo a ser papa, bajo el nombre de Calixto III.

Su papado no fue muy diferente a los demás incluso haciendo la ya tradicionalísima costumbre de los papas del Medioevo de apelar al nepotismo y nombrar cardenales a dos de sus sobrinos y de reafirmar mediante bula papal, el derecho que tenían los portugueses de tener esclavos negros.  Si tiene, sin embargo, un episodio bastante teratológico en su haber.

El imperio turco otomano había tomado, saqueado y semidestruido la ciudad de Constantinopla y ahora miraba al reino de Hungría como su próxima parada.  Los cristianos, sabiendo que si perdían Hungría sería el fin de la Europa cristiana, convocaron una cruzada para defender a Hungría de los turcos. Días antes de la batalla, apareció en el cielo el cometa Halley lo que fue interpretado como una mala señal por los cristianos.

Fue entonces cuando Calixto III decidió tomar cartas en el asunto y resolver  esta situación de una vez por todas. En una bula papal, Calixto decide excomulgar al cometa Halley por intentar ayudar al ejército Otomano y mando a todas las iglesias católicas de los reinos a sonar las campanas al medio día para contrarrestar el efecto del cometa. Al perecer la táctica sirvió pues los turcos fueron derrotados en el sitio a Belgrado y la Europa cristiana se salvó.

Uno de los sobrinos de Calixto, Rodrigo Borgia, también llegó a ser papa. Su elección sin embargo, fue bastante complicada pues había tres fuertes candidatos a los que Borgia tuvo que convencer de dejarlo ganar pagándoles grandes sumas de dinero, se habla incluso de mulas cargadas con plata. Al asumir el papado se puso el nombre de Alejandro VI.

Alejandro VI tuvo, que se sepa, 9 hijos, tres son de madre desconocida; con Julia Farnesio fueron dos; pero más conocidos fueron los hijos que tuvo con  Vannozza Cattanei de nombres Juan, César, Lucrecia y Godofredo.

De estos cuatro hijos, Alejandro nombro a Cesar, su preferido, como cardenal mientras a Juan y Godofredo les daba vida secular casándolos con poderosas duquesas, así como a  Lucrecia. Dicen las malas lenguas que Lucrecia aborrecía a su primer marido Giovanni Sforza, matrimonio que había sido arreglado por el papa por conveniencia pues la familia Sforza era fundamental en la defensa de los territorios papales.  Al no querer perder la virginidad con su esposo, Alejandro permitió que Lucrecia tuviera relaciones con Cesar y desde ese día Lucrecia se convirtió en la amante de su hermano y del mismo Alejandro, incluso se dice que tuvo un hijo qu8e ni ella misma sabia de cuál de los dos era.

Al mismo tiempo, Cesar se convertía en un  personaje poderoso, oscuro y lleno de odio a tal punto que el mismo Alejandro le tenía miedo.  Cuando Juan Borgia desaparece y aparece asesinado al otro día, Alejandro lanza una investigación exhaustiva  que es detenida abruptamente cuando todo apunta a que fue Cesar, movido por los celos, pues tanto su padre como Lucrecia querían mucho a Juan.

Las fiestas y los lujos de los Borgia fueron de tal magnitud que el papado rápidamente se quedó sin fondos. Para solventar esta situación, Alejandro hizo una lista de todos los cardenales y obispos que provenían de familias adineradas y todos fueron acusados de algún delito (atentar contra el rey, ayudar a los turcos, practicar la hechicería, etc.) que permitiera a Alejandro juzgarlo, encarcelarlo o ejecutarlo y la iglesia tomar posesión de sus riquezas.

En una de sus bulas papales llamada Inter Caetera, Alejandro le daba dominio a la corona española sobre los terrenos que Cristóbal Colón acababa de descubrir, en esa misma bula se permitía esclavizar y agredir a todo aquel nativo que rehusara la cristiandad. Los conquistadores antes de las masacres indígenas, leían en voz alta la Bula papal que les permitía arrepentirse antes de ser atacados. Los nativos al no arrepentirse (entre otras porque no entendían ni j de castellano) eran masacrados pues el papa les había dado la bendición.

De los esposos de Lucrecia, el primero fue acusado de ser impotente y su matrimonio anulado, el segundo fue asesinado por Cesar pues Lucrecia se veía muy feliz con él y había dejado de prestarle atención a su hermano, en su tercer matrimonio Lucrecia logro despegarse del yugo de su hermano y su papá  y tuvo ocho hijos con él además de varios amantes. Lucrecia sin embargo, tampoco era una perita en dulce pues era famosa por tener un anillo que era hueco en su interior que usaba para guardar veneno que utilizaba en las bebidas de sus enemigos.

El final de Alejandro fue tan cinematográfico como el resto de sus vidas, al parecer en uno de los castillos papales, cenaban Alejandro,  Cesar y uno de los cardenales mientras discutían como recobrarían la región central de Italia.  En realidad, el cardenal iba a ser la nueva víctima de los Borgia quienes lo querían envenenar, pero algo salió mal y los sirvientes de Alejandro confundieron las bebidas con tal suerte que todos al final se envenenaron y el único que sobrevivió fue Cesar por ser el más joven, pero tanto Alejandro como el cardenal murieron al poco tiempo. Esto marcó el fin de la familia Borgia en la silla de Pedro.

3 comments:

Vicky Ospina said...

Esta super bueno el articulo, de verdad que uno se entera de cosas que talvez no conocía.... todo ellos ratifica una doctrina, una religion... porque la religion es un insulto para Dios porque ella solo representa costumbre, intereses, poder....y cero temor a Dios. :)

ensergio said...

Buenísimo el post, comisionado.

Anonymous said...

Excelente, deberías de postear más seguido, pero reconozco que investigaciones y redacciones como esta se llevan su tiempo. De acuerdo cno Vicky Ospina, Dios es totalmente independiente de la religión, la religión es humana, no creada por Dios, es un intento del hombre por usurpar el lugar de Dios.